Carlos A.
aa
Carlos A. me dio esta cesta el miércoles 29 de julio de 2009.

Carlos A. :

Estábamos en un viaje que hicimos desde Chile hasta México en combi. Yo la primera vez que las vi fue en el Uruguay. El tipo que las hacia en ese momento no me quiso enseñar a hacerlas. La verdad es que nosotros ya andábamos un poco aburridos de no tener mucho que hacer en el viaje, entonces pensamos que aprender a hacer esto podría ser una buena oportunidad para estar entretenidos y con la cantidad de palmeras que había en el sector era bien económico, no había que invertir en materia prima ni nada.

Estando ya al norte del Brasil, un chico que estaba en la playa haciéndolas me enseño. Esta fue la primera. En principio la hizo el para que yo viera como se hacia. Una vez que estuvo hecha yo me fui con esta y cuando llegue a mi auto, a mi casa, la desarme y volví a hacerla para estar seguro de que había aprendido a hacerlas.

Esta fue la primera. Hicimos muchas la verdad. Habremos hecho unas trescientas, grandes, pequeñas, mas pequeñas que esta. Y luego de cestas aprendimos a hacer sombreros también, que es la misma técnica pero es diferente la forma de terminarla. Después de los sombreros aprendimos a hacer lámparas, fue otra evolución de la cesta.

Esta fue la ultima y la única que nos quedo de las quinientas que habremos hecho. Vendimos muchas y después las intercambiábamos por pescado, por verdura, por cualquier cosa que nos gustara. Como objeto en si puede no tener mucho valor pero si sirve, si tiene una función. Son muy resistentes, esta tiene dos años y medio, ni siquiera se ha quebrado. La usamos todos los días para poner pan y cosas así. Personalmente lo considero muy valioso como objeto porque la hice yo. Fue el aprendizaje de algo que nos reporto ganancias también y por la simplicidad…porque es muy nada.

 

a
La cesta estaba siendo usada para poner frutas o pan en casa de Carlos.

 

Son mas bonitas cuando están verdes, cuando están recién hechas. Pasan un proceso de envejecimiento muy interesante. Son verdes, después amarillas, luego pasan a ser brillantes y luego como esta que se va poniendo opaca.

Cuanto costaban? Las vendíamos como a 100 pesos. En Brasil hay una cultura muy desarrollada en torno a lo artesanal, a lo que esta hecho a mano. Personalmente, después de lo que vi, creo que para un brasileño una artesanía tiene mucho mas valor que una pieza elaborada en fabrica. Si les llamaba mucho la atención la simplicidad del objeto y lo pagaban. No distinguíamos en tamaño, todas costaban lo mismo porque era el objeto en si. La gente las compraba para tenerlas de muestra o solamente para usarlas que es lo que hacemos nosotros.

Las hicimos por 5 meses mas o menos. Tuvimos mucho dinero la verdad porque gastábamos poco. No gastábamos en obtener la palma, la cortábamos simplemente y no necesitas nada. Era todo ganancia con ellas.

 

a
Cuando estaba saliendo, encontré la combi de Carlos.
a
a
Carlos dijo que nada malo le había pasado a lo largo de los 11 meses de viaje, excepto que le robaron su ropa una vez.
a
[Haga click para agrandar la imagen]
Dos semanas después de nuestra cita, Carlos me dijo las 57 paradas de su viaje de Santiago de Chile a la Ciudad de México. Las cestas fueron hechas entre número 28 y número 37.

a
Primero, Carlos dijo que la única cosa de valor sentimental que tenía era una carta. Como buen coleccionista, hice todo lo posible por obtener la carta. Pero la carta esta actualmente en Chile, y al final era imposible tenerla aunque hubiera convencido a Carlos de dármela.